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  • Lorena López Suárez

Justicia social,es posible?

Alrededor del mundo, naciones y personas están despertando. Ellos están demandando de sus gobiernos que escuchen sus reclamos, reconozcan su sufrimiento y resuelvan sus problemas. El escándalo no es solo por comida o los altos precios de las viviendas. En el fondo de todo está en pie una firme demanda por justica social.



Todavía la justicia social es una meta elusiva. Con tantas secciones de la sociedad afectadas por la inflación, desempleo y la falta de educación, la justicia de una persona puede implicar una injusticia para otra persona. En la actual estructura de la sociedad parece que cualquier solución alcanzada solo perpetúa o exacerba la injusticia, causando desilusiones por todas partes, lo cual puede llevarnos a más violencia e incluso a estados de guerra.


Por esta razón, la solución de la demanda por justicia social debe incluir todas las facciones de la sociedad, sin exclusiones. La llamada “Primavera de las Naciones” del 2011 prueba que el mundo ha cambiado desde su raíz. La humanidad se ha transformado para tener una sola identidad global y como tal, requiere que nosotros reconozcamos a todas y cada una de sus partes (naciones e individuos) como seres valiosos, con sus propios derechos. Las naciones ya no toleran ocupaciones y las personas ya no toleran la opresión. Comparemos a la humanidad con un cuerpo humano que contiene numerosos órganos con diferentes funciones. No hay ningún órgano que sea redundante. Todos los órganos contribuyen al cuerpo y reciben del cuerpo lo que necesitan.


De la misma manera, el enfoque de solución a los disturbios en todos los países tiene que ser uno que incluya a todas las partes de la sociedad. Las palabras claves en toda negociación que envuelva a las autoridades de gobiernos y a los manifestantes deben de ser: “dialogo reflexivo”. Las negociaciones deben basarse en la premisa de que todas las demandas de los diferentes bandos tienen mérito y deben ser tratadas con respeto. Debido a que muchos grupos solo tienen demandas, ellos también deben tener en consideración las demandas de las otras facciones. 


En tal dialogo, no hay “chicos buenos”  o “chicos malos”. Hay personas con intereses genuinos, compartiendo sus problemas los unos con los otros y tratando de buscar una aceptable y digna solución para todos.


Piensa en una larga y amada familia. En la familia todos tienen sus necesidades: El abuelo necesita sus pastillas, el padre necesita un nuevo traje para su nuevo trabajo, la madre necesita clase de pilates y el hermano mayor recientemente ha sido aceptado a una costosa y prestigiosa universidad.  Entonces la familia hace una reunión como en el día de acción de gracias, pero sin el pavo. Ellos hablan sobre sus salarios, sus prioridades, comparten sus necesidades, discuten y se ríen mucho. Al final ellos saben lo que es necesario, quién va a obtener lo que él o ella necesita ahora y quién lo va obtener después. Como ellos son una familia conectada, entonces están de acuerdo en esperar para cumplir su deseo personal porque después de todo, son una familia.


En muchos aspectos, la globalización y la creciente interdependencia han convertido a la humanidad en una familia de tamaño gigante. Ahora nosotros necesitamos aprender a trabajar como tal. Si pensamos sobre esto, una gran familia ofrece mucha más seguridad que cuando se está viviendo solo si de verdad actúa como una familia saludable y amorosa.

También tenemos que tener presente que en casi todo los países los gobiernos están en una batalla de acumulaciones de déficit y deudas. No hay muchos recursos para ir alrededor, pero con certeza si hay suficiente recursos para que se nos permita tener una vida digna para todos, esto, si solo reconociéramos las necesidades de los demás. Por esta razón,”la familia grande” es la mejor manera de asegurarnos de que eventualmente logremos tener esa anhelada justicia social.


Den por hecho que no todas las demandas pueden ser cumplidas en seguida. Si hablamos de nuestros deseos de una manera abierta y unimos fuerzas trabajando en resolver todos los problemas, podríamos decidir qué problemas son los más urgentes y cuáles pueden resolverse subsecuentemente. Como en una familia la idea no es romper el sistema sino ajustarlo, para ello debemos estar sintonizados en concordancia con las necesidades de todas las personas, en vez de acceder a las necesidades de unos cuantos grupos que ejercen presión.


El rey Arturo tenía una mesa redonda en la cual él y sus caballeros se congregaban. Como el nombre lo sugiere, la mesa no tenia cabeza, insinuando que todos los que se sentaban en ella tenían igualdad de forma. De la misma manera, los gobiernos y los ciudadanos necesitan entender que no hay otra vía para resolver los problemas sociales a menos de que todos hablen de sus problemas mientras están sentados juntos en un mesa redonda (metafóricamente, si no puede ser físicamente). Debemos recordar que todos somos responsables los unos por los otros y que todos somos interdependientes, como en una familia. Los problemas que parecen atacarnos alrededor de cada esquina no son las causas sino más bien los efectos de nuestro problema real (falta de solidaridad y responsabilidad mutua ). Por esta razón, es de gran importancia que los resolvamos específicamente en esta manera (mesa redonda). Solucionando estos problemas, cada uno a la vez, podríamos gradualmente crear una sociedad gobernada por la garantía mutua. Ciertamente, la mentalidad de la garantía mutua es la razón real por la cual la naturaleza nos está enfrentando a estos problemas en el día a día. Una vez que logremos la garantía mutua entre nosotros, los problemas irán desapareciendo como el viento. 

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